Blanca López Catalán: “KiVa es el método antiacoso más contrastado científicamente del mundo” | DUPO – Diario de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


Blanca López Catalán: “KiVa es el método antiacoso más contrastado científicamente del mundo”

Profesora del Departamento de Organización de Empresas y Marketing de la Universidad Pablo de Olavide, es formadora oficial del programa antiacoso finlandés KiVa

Blanca López Catalán

Blanca López Catalán, profesora de la UPO

Blanca López Catalán es profesora e investigadora del Departamento de Organización de Empresas y Marketing de la Universidad Pablo de Olavide impartiendo las asignaturas Sistemas de información para la empresa e Innovación e investigación educativas en el máster de profesorado. Como formadora oficial certificada para la implantación en centros escolares del programa antiacoso finlandés Kiva, ha dirigido el proyecto en escuelas públicas, privadas y concertadas de España ofreciendo formación bilingüe (español e inglés). Entre las más recientes, se encuentran Yago School (Sevilla); Saint Philip’s British School (Jaén); CEIP Las Chozas de la Sierra (Soto del Real, Madrid); Liceo Monjardín (Navarra); Liceo La Paz (La Coruña) y el Colegio Europeo (Madrid). Además, Blanca López es colaboradora de la Escuela de Salud Pública de Andalucía y del Observatorio Andaluz de la Infancia, participando con estas entidades en la publicación del informe “Convivencia o Bullying”, y ha colaborado con UNICEF en distintas acciones en favor de la defensa de los Derechos de la Infancia.

KiVa fue desarrollado en la Universidad de Turku con financiación del Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia. Sus desarrolladores son expertos y expertas que llevan décadas estudiando el fenómeno del acoso escolar y sus mecanismos. El equipo está dirigido por la profesora Christina Salmivalli.

Pregunta: ¿Cómo llega el programa KiVa a la Universidad Pablo de Olavide y se convierte usted en formadora certificada del mismo?

Respuesta: Durante varias estancias de investigación en Finlandia, me preocupé por indagar soluciones educativas finlandesas que pudieran contextualizarse en el ámbito español. De esta forma, conocí al equipo de KiVa, estudié su metodología y visité escuelas que lo implementaban, comprobando que es un excelente programa de prevención del acoso escolar. Realicé en Finlandia, con el equipo de Christina Salmivalli, la formación como Official KiVa Trainer en la Universidad de Turku y, tras firmar un contrato de Transferencia de Resultados de Investigación con ESCALAE (Instituto para la Calidad de la Enseñanza), que implementa KiVa en España y Latinoamérica, colaboro con ellos. Desde mi punto de vista, transferir nuestro conocimiento como investigadores a la sociedad es una función clave para la universidad. Además, esta colaboración alimenta nuestro aprendizaje también y potencia los resultados de investigación. La verdad es que disfruto en cada centro, así que el trabajo es un verdadero placer.

P: ¿Cuál es la diferencia cualitativa de KiVa respecto a otros programas antiacoso? ¿Por qué tiene tanto éxito tras su implantación en un centro?

R: Son varios factores. Es el método más contrastado científicamente del mundo, está presente en quince países y sus resultados están probados. KiVa propone un sistema integral basado en principios y valores que aborda todos los aspectos del problema: prevención, intervención y monitorización. Ofrece una gran riqueza y versatilidad en sus materiales y metodología, así como una estructuración de sus procesos muy adecuada. La sistematización y los materiales hacen que sea factible la implementación. No hay lugar para la improvisación. Y por último, de cara a los centros en los que se implanta, tiene unos costes asumibles.

P: Si un centro escolar quiere implantar KiVa, ¿dónde debe dirigirse y cuál es el procedimiento que debe seguir?

R: Lo más sencillo es solicitar información a través de su página web www.kivaprogram.net y ellos les remitirán toda la documentación necesaria.

P: Dirección del centro escolar, profesorado, padres y madres, alumnado… ¿dónde es más difícil trabajar para la inserción del programa?

R: El profesorado y los equipos directivos encuentran en KiVa una gran seguridad. Y los niños aprenden y mejoran sus actitudes disfrutando. KiVa significa “amable, guay”, así que las sesiones siempre son entretenidas y el cambio actitudinal en los niños se produce muy rápido. Por otra parte, la implicación del centro y los padres, en responsabilidad compartida, es clave. Y si se produce o se sospecha un acoso, aunque no esté implicado directamente el hijo propio, se ha de colaborar para corregirlo. Todos formamos parte de la solución a este problema. Ese es también uno de los valores de KiVa.

La profesora durante una sesión de formación

La profesora durante una sesión de formación

P: Cuando se implanta Kiva en un centro escolar, no termina aquí el trabajo.

R: Por supuesto que no. El programa está en mejora continua desde la investigación y el análisis de los datos de cada implantación. La experiencia con algunos centros que llevan tres años con KiVa es que con el tiempo aparecen nuevos retos y nuevas oportunidades para mejorar y crecer. En España, además, estamos en una fase de consolidación y mejora continua de los procesos.

P: Kiva está dirigido a niños y niñas entre 6 y 16 años. Cuesta imaginarse a escolares de tan corta edad acosando. Siempre se ha pensado que era una cuestión más ligada a la adolescencia. ¿Desconocemos realmente los tipos de acoso que puede sufrir un niño?

R: Las estadísticas indican que hacia final de primaria suele haber un repunte en los casos de acoso y estos se intensifican en secundaria, pero existe acoso en todas las edades y de diferentes tipos: verbal, físico, social –aislamiento-, sexual, por razones de etnia o género, ciberacoso, etcétera. La prevención ha de comenzar cuanto antes. KiVa se enfoca en los llamados “espectadores” porque sabemos que el acoso es un fenómeno de grupo. El niño o la niña que acosa busca obtener prestigio y si los espectadores cambian su actitud y aprenden a responder al acoso a través de la prevención, el niño o la niña que acosa no obtiene ningún rendimiento. Entonces, el fenómeno muere.


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