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Guía para padres y madres
Informacion para padres-madres
Una escuela KiVa es una escuela antiacoso Resumen de la guía para padres y madres
Información básica sobre el acoso escolar
¿Qué es acoso escolar? Formas de acoso escolar El acoso afecta a toda la clase ¿Qué provoca el acoso escolar? ¿Cómo puedo reconocer a un alumno o alumna acosados?
Medidas antiacoso en la escuela y en casa
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Medidas en casa

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Preguntar es importante

“¿Qué tal hoy en la escuela?” o “¿Cómo van las cosas en la escuela?” son preguntas importantes que pueden hacer los padres y madres a sus hijos e hijas a diario. Les permite obtener información sobre el día en el colegio, sus sentimientos, estados de ánimo, y las relaciones con sus colegas. Las preguntas denotan que los padres y madres se interesan por lo que pasa en la escuela. También sirven para romper el hielo a la hora de tratar posibles problemas con los amigos y amigas.

La próxima vez que le preguntes cómo le ha ido el día, no te conformes con una respuesta corta del tipo “Bien” o “Normal”. Dedica más tiempo para poder hablar del tema cuanto sea necesario. Además de las palabras, es importante “escuchar” los sentimientos, el tono de voz, y prestar atención a las expresiones faciales y los gestos. La finalidad no es la de interrogar, sino tener un diálogo en el que ambas partes intercambian sus impresiones sobre lo ocurrido durante el día. Es recomendable formular preguntas que no puedan responderse con un simple sí o no.

 

Las siguientes preguntas pueden ayudarle a hablar del tema:

  • ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha ocurrido hoy en el colegio?
  • ¿Con quiénes has estado hoy en el colegio?
    • ¿Cómo son?

 

 

  • ¿Qué has hecho hoy con los amigos y amigas?
    • ¿Te lo has pasado bien?
  • ¿Qué has hecho hoy de camino al colegio/a casa?

 

 

Apoyar a un niño o niña que sufre el acoso

La constancia o la sospecha de que tu hijo o hija está sufriendo acoso en la escuela puede suscitar emociones de muchos tipos. Sentimientos como la ira, el miedo, la vergüenza y la culpa son naturales e incluso previsibles en una situación de este cariz. Aunque te embarguen las emociones, trate de evitar una reacción desmedida porque la víctima del acoso podría llegar a creer que es el causante de la angustia de sus progenitores. También debe evitarse una reacción demasiado a la ligera, pues tu hijo o hija puede sentir que estáis dando poca importancia a la situación. Las situaciones difíciles no deben evitarse reaccionando de manera desmedida o a la ligera, sino que podeis aprender a abordarlas. El objetivo de abordar la situación es apoyar al niño o niña, aumentar su autoestima y asegurarse de que el acoso acabe.

 

 

¿Qué hacer?

  • Si sabes o sospechas que su hijo o hija está sufriendo acoso, háblalo con él. Es posible que no quiera contártelo, así que no te extrañes si lo niega en un primer momento.

  • Anima a tu hijo o hija a hablar del tema y asegúrale que quieres ayudarlo, independientemente de lo complicada que sea la situación. Exprésale que estás de su lado al 100 %.

  • Díle claramente y a menudo que sufrir acoso no es culpa suya. No hay nada malo en él o ella que justifique el acoso que sufre.

  • ¡No prometas mantener la situación en secreto porque entonces es imposible intervenir! Promete, sin embargo, que no harás nada sin hablarlo primero con él o ella. De este modo, mantendrás la confianza y un diálogo abierto.

  • Pensad juntos en cómo lidiar con las situaciones de acoso individuales. Las acciones sencillas son las mejores. Los acosadores quieren que la víctima reaccione de un modo determinado; que llore, que se sienta confusa, que tenga miedo, que explote, etc. Si es posible, la víctima debería tratar de mostrarse indiferente, decir NO al acoso y/o salir de la situación. Es difícil que el acosador o acosadora pueda continuar si la víctima no reacciona o se marcha. También puede practicarse la asertividad necesaria en las situaciones de acoso escolar; cómo decir NO, BASTA, o NO ME ACOSES de manera convincente.

  • Pensad juntos en cómo evitar situaciones en la que es probable que sufra acoso fácilmente. Por ejemplo, convendría evitar ser el último en salir de la clase o del comedor, llevar dinero u objetos de valor a la escuela, o separarse y quedarse solo o sola Es recomendable estar cerca de otras personas, aunque no se les conozca. Se está más seguro en un grupo.

 

 

  • Piensa en cómo aumentar la confianza de la víctima. Puedes hacerle un póster que le anime, por ejemplo. Busca una imagen que haga feliz a tu hijo o hija y le ponga contento. Pégala en el papel. Alrededor de la imagen, escribe comentarios agradables, de apoyo y de ánimo que han dicho sobre él o ella. Escribe también comentarios sobre sus fortalezas y situaciones en las que destaque. Cuando hayas terminado el póster, colócalo en algún lugar visible.

  • Como consecuencia del acoso, las víctimas pueden volverse tímidas o retraídas. Las lecciones de KiVa incluyen conversaciones sobre cómo hacer amistades, y ejercicios sobre las habilidades necesarias para forjar relaciones. Puedes preguntar al profesorado sobre los temas de la lección para tratarlos también en casa. Piensa en distintas formas que tienes tú para hacer amistades y mantenerlas.

  • Puedes animar a la victima a que invite a colegas a casa, tal vez uno solo al principio, para que pueda practicar sus habilidades sociales en un entorno familiar y seguro.

  • Puedes animar a tu hijo o hija a que practique hobbies en los que pueda conocer y hacer nuevas amistades.

  • Es muy recomendable contactar con el equipo KiVa de la escuela. Los miembros del equipo han recibido formación para abordar los casos de acoso escolar. Cuéntales lo que ha ocurrido y lo que has hecho en casa para apoyar a la víctima.

NO  

Lidiar con situaciones de acoso es algo que se puede practicar juntos

Lidiar con situaciones de acoso es algo que se puede practicar en casa. Acabar con el acoso escolar no es solo responsabilidad del sujeto/víctima; la responsabilidad es siempre de los adultos y, en la escuela, del profesorado. Las palabras NO o BASTA pueden ser un primer paso para abordar la situación. Puede acabar con el comportamiento ofensivo dirigido a la víctima en esa situación concreta.

Es importante que les preguntes:

¿Eres capaz de decirle al acosador de manera convincente NO o BASTA?

En muchas situaciones de acoso, se le puede decir NO al acosador o acosadora. Se puede practicar primero con los padres y madres. En casa, busca un lugar tranquilo donde tengáis privacidad y no se le interrumpa. Lee en alto los pensamientos de la sección SÉ que aparecen a continuación. Habla sobre ellos. A continuación, pasa a la sección PUEDO para practicar la palabra NO. Termina con la sección HAGO, donde podrás utilizar la palabra en una situación real. Juntos, podeis pensar en situaciones donde se puede y debe usar la palabra NO.

Sé. NO es una palabra muy corta, pero muy potente. Transmite a los demás que no nos gusta lo que nos están haciendo. Podemos utilizar esta palabra si nos sentimos bajo amenaza o alguien nos trata mal. Si nos cuesta decir NO, podemos practicarlo.

Puedo. Con práctica, podemos llegar a ser muy buenos y buenas diciendo NO. Podemos empezar a practicar, por ejemplo, delante del espejo. Miramos el reflejo en el espejo. Nos ponemos de pie con la cabeza alta. Respiramos hondo y decimos de manera clara y firme NO. Volvemos a repetirlo con un tono más alto y grave. NO.

También podemos practicar con un familiar. Le miramos a los ojos y decimos con una voz firme y clara NO. No hace falta mostrar enfado o molestia, pero sí firmeza y decisión al decir NO.

Hago. Después de practicar, empezamos a utilizar la palabra en situaciones de la vida real. Debemos pensar en cómo hemos dicho NO cuando practicábamos y decirlo ahora en situaciones de la vida real, cuando nos están acosando o tratando de manera irrespetuosa. Abandonar la situación acto seguido amplifica el efecto de la palabra. No tiene sentido decirla y discutir posteriormente. Si estas situaciones se siguen sucediendo, debemos contárselo al profesor, profesora o a otro adulto.

¿Cómo pueden ayudar los espectadores y espectadoras a la víctima?

Además del acosador o acosadora y sus ayudantes, también suele haber espectadores presentes en las situaciones de acoso. No son responsables del acoso, pero pueden hacer mucho para reducirlo y prevenirlo.

  • Anima a tu hijo o hija a dar la cara para poner fin al acoso. El acoso puede acabar más rápidamente si interviene una tercera persona..
  • Pregunta lo que siente al presenciar una situación de acoso desde fuera. ¿Qué sentimientos te produce? Habla con él o ella de estos sentimientos.
  • Sugiérele que hable del acoso con sus amigos y amigas. ¿Qué pueden hacer para acabar con el acoso escolar? Un grupo de personas que ve el acoso como algo negativo puede influir mucho a la hora de acabar con el acoso. ¡El acoso acabará si no hay nadie para presenciarlo!

  

 

  • También puedes hablar de los distintos tipos de acoso. El acoso no se limita a golpear e insultar; también puede ser de manera indirecta o ciberacoso. ¡Ninguno de ellos es aceptable!
  • Anima a tu hijo o hija a que cuente a un adulto cualquier caso de acoso. Hacerlo no es ser un chismoso o un chivato. Contárselo a una persona mayor es una manera aceptable y efectiva de prestar ayuda a una víctima que lo necesita. El silencio solo prolongará el sufrimiento de la víctima.
  • Háblale del equipo KiVa (el equipo anti acoso de la ikastola), que es responsable de abordar los casos de acoso. Contacte con los miembros del equipo para advertirles de cualquier caso de acoso.

 

 

Si su hijo o hija sufren acoso por teléfono móvil o internet

¿Qué se puede hacer frente a los mensajes insultantes?

  • Aconseja a su hijo o hija que no abran los mensajes enviados por personas desconocidas o que acosan.

  • Anima a su hijo o hija a responder los mensajes de acoso una vez; normalmente, no tiene sentido responder más de una vez, y la respuesta debe ir al grano y ser breve, dejando bien claro que quiere que acabe el acoso.

  • Si resulta que el remitente del mensaje va a la misma escuela que su hijo o hija, contacta con el personal de la escuela.

  • Si el acoso continúa, sería recomendable pensar en cambiar la dirección de correo electrónico o el número de teléfono de la víctima.

  • Si es necesario, los mensajes de acoso se pueden guardar o documentar por si se necesitan nuevas medidas para abordar el acoso.

  • También puedes configurar su correo electrónico para filtrar los mensajes de determinados remitentes en una carpeta específica para que su hijo o hija no tengan que leerlos.

Si se publican mensajes insultantes o fotos sobre tu hijo o hija.

  • Contacta con el administrador del sitio web, El administrador puede eliminar el mensaje y, posiblemente, averiguar quién ha sido el autor.

  • Guarda todas las páginas web en las que tiene lugar el acoso por si es necesario tomar otras medidas.

  • Si el acoso es especialmente grave, contacta con las autoridades.

El deber más importante de un padre y de una madre

es el de amar a su hijo e hija de manera incondicional y darles apoyo. El mensaje principal que debe transmitirse a la víctima es:

  1. el acoso no es culpa tuya;

  2. no te preocupes, es normal que te sientas mal, lo superaremos juntos; y

  3. te vamos a ayudar y apoyar y el acoso va a terminar.

En muchas situaciones de acoso escolar, el primer paso puede ser decir la palabra NO de manera enérgica. Si es necesario, puede practicarse su uso con los padres y madres antes de emplearla en situaciones de acoso reales. Si su hijo o hija sufren acoso por internet o por teléfono móvil, enséñales a lidiar con los mensajes insultantes e inapropiados. Sería recomendable contactar con el equipo KiVa para hablar de lo ocurrido. Los miembros del equipo pueden hablarle de lo que se ha hecho o se va a hacer en la escuela para abordar el caso y poner fin al acoso. Si el acoso es especialmente grave, cabría plantearse contactar con las autoridades.

Mi hijo o hija participa en el acoso; ¿Qué debo hacer?

¿Qué debo hacer si me informan de que mi hijo o hija son sospechosos o han sido acusados de acosar a otros colegas? Este tipo de información nos puede llegar de sorpresa, y nuestra primera sensación puede ser de ira, duda o culpabilidad. Estos sentimientos están justificados y son comprensibles, pero es mejor pararse a pensar antes de abordar la situación.

No nos gusta pensar que nuestros hijos o hijas puedan estar acosando a alguien. Normalmente vemos a los acosadores como personas agresivas o con algún tipo de trastorno. La realidad es que la mayoría del alumnado que acosa son niños, niñas y adolescentes normales con hogares y familias corrientes.

¿Qué hacer?

  • Averigua qué ha ocurrido exactamente. ¿Se trata realmente de acoso o es una discusión o riña entre estudiantes? También podría ser necesario abordar las discusiones o las riñas. No critiques, acuses o juzgues a su hijo o hija al preguntarles sobre la situación.
  • Averigua de qué forma y por qué está participando en el acoso. ¿Cuál es su rol en las situaciones de acoso? ¿Es el principal instigador, un ayudante o un reforzador? recuerda que suelen negar haber participado en lo ocurrido o minimizan su participación en ello.
  • No aceptes explicaciones del tipo: “Solo estábamos jugando, no estábamos en serio.” Dejas bien claro que tu no apruebas el acoso y ayuda a tu hijo e hija a distinguir entre jugar y acosar.
  • Háblale de lo injusto que es y del miedo que debe de pasar la víctima. Haz hincapié en que nada justifica el acoso.
  • Explícale que el acoso debe acabar porque la situación puede empeorar aún más tanto para la víctima como para los que participan en el acoso.
  • Condena el acoso, no a tu hijo o hija. Deja bien claro que tú no apoyas el acoso, pero sí a tu hijo o hija. Asegúrale que estás dispuesto a ayudarle y apoyarle para poner fin al acoso.
  • Considera si necesita más supervisión y asesoramiento por parte de un adulto. Establece normas claras para los hobbies y cómo mantenerse al margen. Conoce dónde y con quién está tu hijo o hija en todo momento.

  

  • Enséñale a respetar a los demás y a aceptar las diferencias de cada uno. La diversidad es riqueza y no una amenaza o un motivo para ridiculizar a nadie.
  • Dile que sabes que puede cambiar su comportamiento. Dile que estás seguro de que su intención no es la de hacer daño ni herir los sentimientos de nadie. Apóyalo y confía en que puede cambiar su comportamiento.
  • Cambiar es posible. Por ejemplo, desarrollando habilidades sociales, pasar tiempo con amistades que ven el acoso como algo negativo, y adquiriendo nuevos hobbies. Pensad juntos en medidas que puede tomar tu hijo o hija que le ayuden a llevarse bien con los amigos y a recibir una atención positiva en un grupo.
  • Valora de manera positiva que no participe en situaciones de acoso y que dé pequeños pasos para poner fin a dichas situaciones.
  • Deja bien claro que, de continuar el acoso, puede tener consecuencias negativas tanto en la ikastola como en casa.
  • Si tienes que recurrir a castigos, emplea métodos justos. Los castigos no deberían ser físicos. Este tipo de castigos puede empeorar el comportamiento con respecto al acoso. Una vez más, lo fundamental es que le digas que lo aceptas y le quieres, pero que no aceptas el hecho de que acose a los demás.
  • Los miembros del equipo KiVa han recibido formación para abordar los casos de acoso escolar. ¡Confía en ellos! Si lo deseas, habla con ellos para conocer lo que se está haciendo en la escuela para acabar con el acoso.

Hay muchas maneras de apoyar a tu hijo o hija que está siendo acosado por otros.

Muéstrate tranquilo y decidido cuando hables del tema con él o ella. Deja bien claro que no aceptas el acoso. Trata de generar empatía por la víctima. Habla del miedo que debe de pasar la víctima y de lo mal que debe de sentirse. Haz hincapié en que nada justifica el acoso. Dile a tu hijo o hija que le apoyarás para poner fin al acoso. Pensad juntos en diferentes métodos que puede emplear una persona para controlar la ira y gestionar la decepción. También puedes pensar en lo que tu vástago puede hacer para apoyar a la víctima. Por ejemplo, puede decirle “hola” y animarla con una sonrisa. Como mínimo, puede comprometerse a no participar en el acoso de ninguna manera.