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Guía para padres y madres
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Información básica sobre el acoso escolar
¿Qué es acoso escolar? Formas de acoso escolar El acoso afecta a toda la clase
¿Qué provoca el acoso escolar? ¿Cómo puedo reconocer a un alumno o alumna acosados?
Medidas antiacoso en la escuela y en casa
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Investigaciones y estudios relacionados

El acoso afecta a toda la clase

El acoso afecta a toda la clase

El acoso no se produce en un vacío social. Normalmente, parte del alumnado es consciente de lo que está ocurriendo y hay varios testigos de las acciones del acosador o acosadora. Lamentablemente, muchos de ellos colaboran o se ríen con las acciones del mismo, transmitiendo de este modo que aprueban el acoso. Afortunadamente, hay algunas personas que se ponen del lado de la víctima. Sin embargo, la mayoría no interviene en las situaciones de acoso, pero se mantienen al margen, y de este modo aprueban en silencio el acoso.

Los estudios han identificado diversas maneras en las que los espectadores (los que no son acosadores ni víctimas) pueden reaccionar al presenciar el acoso.

  • Ayudar al acosador o acosadora. Algunos niños y niñas tienden a unirse al acoso y ayudan a los cabecillas de distintas maneras (por ejemplo, impidiendo que el niño acosado escape de la situación; dejando notas desagradables del acosador a la víctima; difundiendo rumores que otra persona ha iniciado).

  • Reforzar al acosador o acosadora. Algunos niños y niñas se acercan para mirar y reírse, animando a los acosadores con gestos, expresiones faciales y palabras.

 

  • Aprobar en silencio los actos del acosador.o acosadora. Algunos niños y niñas se apartan a un lado en las situaciones de acoso y hacen como si no se dieran cuenta.

  • Defender al niño o niña que sufre el acoso. Afortunadamente, algunos niños y niñas se ponen del lado de la víctima y tratan de apoyarla. Intentan que pare el acoso o consuelan a la persona acosada en privado.

“Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”

Esta cita de Martin Luther King describe a la perfección la experiencia de criaturas, que llegan a pensar que no les importa a nadie o que nadie está de su lado. Esta situación puede prolongarse durante años. ¿Por qué la gente no se pone del lado de la víctima? Esta pasividad puede tener muchos motivos. Un motivo es la falta de valor; el miedo a sufrir ellos mismos el acoso. La falta de conocimientos es otro factor que puede impedir a una persona prestar apoyo; no sabe lo que puede hacer para ayudar a la víctima. El objetivo del programa KiVa es ayudar a ver que incluso pequeños detalles pueden transmitir el siguiente mensaje: “estoy de tu lado”, “quiero apoyarte” o “creo que te están tratando mal.”

Cuando el acoso se prolonga, muchos alumnos y alumnas empiezan a tener una imagen cada vez más negativa de la víctima. En un grupo, puede convertirse en un hábito tratar mal al acosado o acosada. En estos grupos, se establece la norma de no defender a la víctima o incluso de no contactar con ella.El alumnado puede llegar a pensar también que el acoso es aceptable si no es atajado y se permite que continúe.

Los alumnos y alumnas pueden sentir vergüenza por lo que se le está haciendo a la víctima. Los sentimientos de pena y vergüenza pueden hacer que cada vez estén menos dispuestos a participar en el acoso. Gradualmente, esta falta de participación se convertirá en indiferencia y la situación de la víctima podría borrarse de la memoria. Cuando uno se olvida, puede sentirse mejor. Una vez que el acoso desaparece de la mente de alguien, se convierte en algo trivial y no se le presta especial atención. En este punto, el acoso se ha convertido en algo de la vida diaria en la clase y en la escuela, y un individuo por sí mismo no tiene los motivos ni las herramientas o el valor para intervenir.

El objetivo del programa KiVa es ejercer influencia sobre toda la clase. El programa ayuda a crear una ambiente compartido de concienciación, intervención y responsabilidad. El propósito es educar al alumnado para que, en lugar de aprobar en silencio o animar a los acosadores o acosadoras, empiecen a apoyar a la víctima, demostrando así que no aprueban el acoso escolar. Acabar con el acoso escolar es posible cuando se desarrolla un sentido de responsabilidad compartida y se cambian las normas del grupo. Este programa aspira a conseguir ambas cosas. Otro objetivo es suministrar a los alumnos y alumnas herramientas concretas para intervenir en situaciones de acoso, así como crear un ambiente seguro en el que nadie que defienda a la víctima tenga miedo de convertirse en una nueva víctima de acoso.

 

El acosador o acosadora no suele actuar en soledad.

Suele tener sus ayudantes y reforzadores. La víctima puede tener defensores y defensoras, pero la mayoría del alumnado se echa a un lado en las situaciones de acoso escolar y las aprueban en silencio. El miedo y la falta de conocimiento impiden ponerse del lado de la víctima. Se olvidan del acoso y se convierte en una parte rutinaria del día en la escuela. El programa KiVa ofrece conocimientos, herramientas y soluciones basados en estudios que ayudan al profesorado a atajar el acoso y a los alumnos y alumnas a ponerse del lado de la víctima de manera segura.